La Batalla tecnológica
- Pilar Paredes

- 21 ene
- 6 Min. de lectura
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La batalla tecnológica: China, Estados Unidos… ¿y dónde queda España?
Cuando hablamos de “batalla tecnológica” solemos pensar en Silicon Valley contra Shenzhen, en chips, IA y robots. Pero esa lucha define también qué empleos tendremos, qué empresas sobrevivirán y qué margen de maniobra real tendrá España dentro de Europa.
En este artículo vamos a aterrizar algunas preguntas clave:
¿Quién va ganando la batalla tecnológica entre China y Estados Unidos?
¿Cómo está España colocada en ese tablero?
¿En qué nos estamos quedando atrás?
¿Qué puede pasar en 2026?
¿Tiene España (y Europa) opciones reales de competir?
1. ¿Quién va ganando la batalla tecnológica: China o Estados Unidos?
Depende de qué tecnología mires. Pero, a día de hoy, el esquema simplificado sería:
Estados Unidos lidera en:
Modelos de IA de frontera (grandes modelos, investigación puntera, ecosistema de startups).
Semiconductores avanzados, diseño de chips y software de IA (frameworks, cloud, GPU de última generación).
China está muy fuerte en:
Escala industrial: robots, fabricación, “IA encarnada” en fábricas y logística. (Council on Foreign Relations)
5G, plataformas digitales masivas y ecosistema de hardware (dispositivos, redes, fabricantes locales de chips). (uscc.gov)
Los últimos informes de Stanford y otros centros señalan que, en 2023–2024, Estados Unidos sigue siendo el origen de la mayoría de los modelos de IA más relevantes, con varias decenas de modelos “top”, mientras que China ha reducido la distancia, pero aún va por detrás en volumen y rendimiento medio.
Al mismo tiempo, China ha acelerado su autonomía en semiconductores y hardware de IA: export controls de EE. UU. han obligado a las empresas chinas a desarrollar chips propios, y se espera que los proveedores locales cubran la gran mayoría de la demanda de aceleradores de IA en su mercado interno en 2026. (Tom's Hardware)
Traducción rápida:
EE. UU. gana en “cerebro” (modelos, software, chips de última generación).
China recorta distancias con “cuerpo” (robots, hardware propio, despliegue masivo en la economía real).
2. ¿Por qué esta batalla es algo más que una guerra de chips?
Porque el que controle las tecnologías clave (IA, chips, 5G, datos) controla:
La productividad de sus empresas.
La capacidad militar y de ciberseguridad.
La dependencia (o independencia) del resto del mundo.
La rivalidad se ha intensificado con restricciones cruzadas: Estados Unidos limita la exportación de chips avanzados; China impulsa a marchas forzadas su industria doméstica y bloquea importaciones clave cuando le interesa. (The Guardian)
Esto ya no es sólo una carrera por “quién tiene la mejor app”, sino por:
Quién marca los estándares, controla las infraestructuras y puede decir “no dependo de ti para fabricar ni para pensar”.
3. ¿Y España en todo esto? ¿Vamos tan mal como parece?
No todo son malas noticias.
Por un lado, España:
Tiene una economía digital que no para de crecer: se estima que el peso de lo digital (TIC, servicios online, software, etc.) ronda ya una cuarta parte del PIB, y se espera que alcance alrededor del 26% del PIB en los próximos años según los informes de la industria digital. (Invertir en España)
Destaca en talento digital básico: más del 66% de la población tiene al menos competencias digitales básicas, por encima de la media de la UE. (Estrategia Digital Europea)
Avanza más rápido que la media europea en uso de IA por parte de las empresas, con una adopción superior a la media y un ritmo de crecimiento notable. (Datos.gob.es)
Pero, por otro lado:
España sigue por debajo del promedio de la zona euro en inversión en I+D: alrededor del 1,5% del PIB frente al 2,3% de la eurozona en 2023, según el Banco de España. (BDE)
Las empresas españolas usan menos servicios cloud y tecnologías avanzadas que la media europea (27,2% de adopción de cloud frente al 38,9% de la UE). (Estrategia Digital Europea)
En resumen:
España no es un desastre digital, pero sí un país que progresa rápido desde una posición intermedia, con un claro riesgo: quedarse en “usuario avanzado”, pero no en “creador de tecnología”.
4. ¿Dónde se queda atrás España concretamente?
Podemos resumirlo en tres brechas:
4.1. Brecha de inversión
Invertimos menos en I+D que nuestros socios europeos, y esto se nota en:
Menos proyectos de deep tech (hardware, biotech, robótica…).
Menos capacidad para escalar empresas que requieren mucha inversión inicial. (BDE)
4.2. Brecha de adopción avanzada
Aunque muchas pymes usan herramientas digitales básicas, la adopción de:
Cloud avanzado
Analítica de datos seria
IA integrada en procesos
sigue siendo limitada y desigual por tamaño de empresa y sector. (Estrategia Digital Europea)
4.3. Brecha de ambición
Los datos europeos muestran que España ha mejorado, pero sigue varios puntos por debajo de la media de la UE en el índice de innovación. (CaixaBank Research)
Eso se traduce en algo que se ve en el día a día:
Mucha empresa que usa tecnología,
Poca empresa que desarrolla tecnología propia o marca estándares en su industria.
5. ¿Qué va a pasar en 2026 en la batalla tecnológica?
No tenemos bola de cristal, pero sí tendencias claras:
Más tensión entre Estados Unidos y China por chips y IA.
Se espera que la cuota de mercado de fabricantes estadounidenses de chips de IA en China caiga con fuerza, mientras los productores locales llenan el hueco. Esto refuerza la estrategia china de “autosuficiencia tecnólogica”. (Tom's Hardware)
Estados Unidos seguirá liderando modelos de IA de frontera, pero con una China cada vez más cercana, sobre todo en aplicaciones industriales y robótica. (Axios)
Europa entrará en una fase clave de su regulación digital:
Implementación efectiva del AI Act,
Avances (o retrasos) en los objetivos de la Década Digital 2030, en los que la propia UE reconoce que va por detrás de su hoja de ruta. (EPC)
Para España, 2026 será probablemente un año en el que:
La economía digital seguirá ganando peso en el PIB y el empleo. (Invertir en España)
La diferencia entre empresas muy digitalizadas y empresas que apenas han empezado a transformarse será todavía más visible (dos velocidades internas).
Escenario realista:La batalla EEUU–China seguirá subiendo de intensidad, y Europa (con España dentro) se jugará su papel: o consolida un modelo propio competitivo, o corre el riesgo de convertirse en mercado regulado que consume tecnología ajena.
6. ¿Tiene España (y Europa) opciones reales de competir?
Sí, pero no copiando el juego de EEUU o China, sino jugando el suyo propio.
Algunas palancas:
6.1. Apostar por sectores donde ya somos fuertes
Energía y transición verde
Turismo y experiencias digitales
Industria y logística en puntos estratégicos
Salud y biotecnología
Si se combina la digitalización avanzada (datos, IA, automatización) con estos sectores donde España tiene peso real, se pueden crear soluciones exportables y no sólo “copias” de lo que hacen otros. (Ivie)
6.2. Convertir regulación en ventaja competitiva
Europa se arriesga a sobrerregular, pero también puede:
Ofrecer un marco de confianza en datos y IA que sea atractivo para empresas que valoran seguridad jurídica, privacidad y ética. (España Digital)
Si España se posiciona como país que entiende bien estas normas y ayuda a empresas tecnológicas a cumplirlas, puede atraer proyectos que busquen “hub” europeo.
6.3. Subir de nivel en I+D y talento
6.4. Cerrar la brecha pyme
Si las pymes (que son la mayor parte del tejido empresarial) no se suben al tren digital, da igual que unas pocas grandes compañías estén en la punta de lanza.
Aquí España tiene una baza: la UE reconoce que el país está por encima de la media en digitalización de pymes y uso de IA en empresas, aunque aún queda camino por recorrer. (La Moncloa)
7. ¿Qué significa todo esto para el tejido empresarial español?
Si lo bajamos a tierra, para un emprendedor, CEO o directivo español, la “batalla tecnológica” se traduce en decisiones como:
¿Voy a ser usuario pasivo de tecnología extranjera o voy a crear algo propio que tenga valor diferencial?
¿Mi empresa está pensando en digitalización como “coste” o como condición para seguir existiendo?
¿Tengo claro dónde quiero estar en 2026–2030 dentro de esta economía de datos e IA?
La realidad es dura pero simple:
Estados Unidos y China están peleando por el liderazgo tecnológico global.Europa y España no pueden ganar copiando su juego, pero sí pueden ser relevantes si eligen bien sus batallas.
Y esa elección no se hace sólo en Bruselas o en Pekín: se hace cada vez que una empresa española decide invertir (o no) en conocimiento, en tecnología propia y en talento capaz de usarla con cabeza.







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